MORT D'UN COMEDIANT
Todos los autores dramáticos sienten la tentación de escribir sobre el mundo del teatro en algún momento. En 'Mort d'un comediant' Guillem Clua lo hace centrándose en la figura del actor. Definida por la crítica como una carta de amor al teatro y a su poder sanador, la pieza constituye un vehículo de lucimiento para un gran actor veterano con un gran dominio de la comedia y el drama.
Adri, un joven cuidador de ancianos, empieza a trabajar en casa de Llorenç Cardona, uno de los actores más respetados y queridos de Cataluña. El primer día, su sobrina Miranda le advierte que para conservar el trabajo deberá seguir un montón de normas que van más allá de sus tareas habituales: en la recta final de su vida, Llorenç parece haber perdido la cabeza y en ocasiones decide comportarse como los personajes que ha interpretado durante su dilatada carrera y obligando a Adri a seguirle la corriente. A lo largo de su convivencia, Llorenç encarna a todo tipo de personajes míticos a medida que va estableciendo una relación cada vez más estrecha con su cuidador, que acabará descubriendo la verdadera razón por la que el viejo actor ha encontrado un refugio en la ficción teatral por huir de una realidad a la que es incapaz de enfrentarse.
'Mort d'un comediant' es, ante todo, una carta de amor al teatro. Un tributo sincero a las artes escénicas y al universo que construyen quienes han entregado su vida a ellas. Esta obra reflexiona sobre el poder casi mágico del escenario: ese espacio donde la risa, la emoción y la comprensión se entrelazan para ayudarnos a soportar —y quizá entender— un mundo que tantas veces se nos presenta absurdo, caótico o insoportable. Lo hace a través de Llorenç Cardona, un actor retirado que ha dado vida a todos los personajes imaginables. Héroes, villanos, bufones y amantes han habitado su cuerpo. Sin embargo, aún le queda por encarnar el papel más difícil y verdadero: el de sí mismo.
En el fondo, todos somos un poco como Llorenç. Todos, en mayor o menor medida, somos comediantes. Como señala uno de los personajes de la obra, nos pasamos la vida representando el papel de lo que queremos ser. Somos intérpretes ante los otros: con los compañeros de trabajo, con la familia, con los amigos, con la pareja… Nuestra identidad se construye sobre un guion que escribimos a medida y que repetimos sin descanso, en un ensayo que nunca acaba. Y mientras cambiamos de género —comedia, tragedia, melodrama, sainete— seguimos buscando lo mismo: disfrutar del espectáculo. Y si es posible, salir del teatro con una sonrisa en los labios.
'Mort d'un comediant' se estrenó en el Festival Temporada Alta de Girona en noviembre de 2024, con un pletórico Jordi Bosch en el papel de Llorenç Cardona. Le acompañaban Mercè Pons i Francesc Marginet, dirigidos por Josep Maria Mestres. Se trata de la cuarta ocasión en la que Mestres se pone al frente de un texto del autor. Con esta pieza, Clua debutó en el Teatre Romea de Barcelona en una fecha de lo más significativa: el 27 de marzo de 2025, Día Mundial del Teatro.
Historial de producciones: Barcelona, España (Teatre Romea, 2024-25).